Los Guardianes de los Parques Nacionales

El Llanquihue

Por Carolina Cerda,
Directora de Vinculación Comunitaria de la Fundación Rewilding Chile

«Estos ecosistemas presentan baja influencia humana y son refugio de especies en peligro como el huemul»

La ONU proclamó el mes de mayo como el Mes de la Diversidad Biológica, con el objetivo de aumentar la comprensión y la conciencia en torno a los problemas actuales relacionados a la multiplicidad de especies que cohabitamos en el mundo. La biodiversidad es el gran hilo que teje y da vida a nuestro planeta, y nosotros, como humanos, no somos ajenos a esto. Hoy más que nunca debemos internalizar en lo más profundo de nuestra conciencia que una biodiversidad sana es la base de nuestro bienestar como especie.

Bajo ese entendido, los parques nacionales juegan un rol fundamental, al ser espacios protegidos en donde todas las comunidades de vida pueden prosperar. Estos refugios presentan la máxima categoría de protección y son la garantía más sólida de resguardo de un ecosistema a la posteridad.

El caso de la Ruta de los Parques de la Patagonia es un modelo a largo plazo de cuidado de la naturaleza que va de la mano con el bienestar de las comunidades. Con sus 11,8 millones de hectáreas protegidas como parque nacional, es realmente excepcional. Este territorio alberga una rica biodiversidad, posee un alto valor ecológico por el nivel de endemismo de sus bosques templados lluviosos, subantárticos, humedales, campos de hielo y el sistema de fiordos más extenso del planeta.

Estos ecosistemas presentan baja influencia humana y son refugio de especies en peligro como el huemul. Además, es uno de los sumideros de carbono más ricos de Sudamérica. Según datos de National Geographic Society, los 17 parques que hay entre Puerto Montt y Cabo de Hornos almacenan 6.608 millones de toneladas métricas de carbono, casi tres veces más carbono por hectárea que los bosques de la Amazonía.

Con esta información sobre la mesa, resulta fundamental generar esfuerzos conjuntos para sensibilizar a la sociedad respecto de los parques nacionales como espacios fundamentales en los tiempos de hoy, en el que los impactos del cambio climático son cada vez más evidentes.

Facilitar espacios de educación y reflexión multidisciplinada, impulsar el aprendizaje de la naturaleza in situ y propiciar la articulación comunitaria para que sean los mismos vecinos quienes se empoderen en el cuidado y protección las áreas silvestres protegidas, puede ser una de las herramientas más poderosas para resguardar nuestro máximo tesoro: la biodiversidad y toda esta intrincada red de vida de la que somos parte.

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