Mulas y Burdéganos

Una mula es el resultado de un asno macho (reproductor) y una hembra de caballo (yegua)

“Un caballo tiene 64 cromosomas y un asno 62. La mula se queda en 63. Las mulas pueden ser macho o hembra, pero debido al número impar de cromosomas, no pueden reproducirse. Sin embargo, una mula macho debería ser castrada para que sea un animal seguro y sociable.

Las mulas se parecen mucho a los caballos, pero su estructura muscular es diferente. Las mulas tienen músculos más blandos que los caballos. La mula tiene más fuerza física en relación a su tamaño y mucha más resistencia. Una mula obtiene su habilidad atlética del caballo y su inteligencia del asno. Los asnos y las mulas han sido etiquetados como “tozudos” durante siglos, pero realmente se trata de una abundancia de sentido común y un fuerte deseo de auto-conservación que les habrían hecho propensos a resistir. Las mulas y los asnos realmente sienten una atracción natural hacia los humanos. Cuando son tratados con paciencia, amabilidad y comprensión, aprenden a confiar y obedecer. Si se les trata con fuerza y abuso, probablemente no obedecerán a tus deseos. Si sólo una mula pudiese hablar, la mayoría de la gente se sorprendería ¡de lo inteligentes que son en realidad!

El término “mula” se usa tanto para el cruce de asno macho con hembra de caballo o el cruce de asno hembra con un caballo macho, aunque en este último caso el cruce se conoce más correctamente como “burdégano” Las mulas y los burdéganos ambos tienen un progenitor caballo y uno asno. Sin embargo, los dos cruces difieren generalmente entre sí por la apariencia y estatura y por su temperamento.

El burdégano se diferencia de la mula en aspectos muy sutiles. Por ejemplo, el burdégano es en cierta medida más lento y más meticuloso en sus movimientos que la mula. Hereda su manera de ir de la burra como lo hace la mula, que tiende a ser un poco más rápida, más energética y más ágil – como la yegua. El burdégano, debido a su meticulosa forma de ir, es verdaderamente mejor en todo terreno escarpado, rocoso y, especialmente, en rocas sueltas, y no se cansará tan rápidamente como la mula. Los burdéganos de paso son preferibles en este tipo de terreno donde hay pocas posibilidades de galopar, porque ellos tienen una forma de andar más suave y su pisada cubre más terreno.

Los cascos de un burdégano tienden a ser más parecidos a los del asno – estrechos, con forma oval y más derechos – mientras que los cascos de una mula se parecen más a los del caballo; un poco más redondos (aun siendo ovales), con un ligero mayor ángulo que el casco del asno, pero no tan plano, redondo y angulado como el casco del caballo. Tanto en mulas como en burdéganos, los cascos deberían recortarse más rectamente y los tacones deberían dejarse más grandes que los cascos del caballo.

El burdégano también comerá una variedad de diferentes tipos de arbustos y matojos para su sustento, mientras que la mula será más selectiva, de nuevo debido a la influencia de su progenitor hembra. Esto hace al burdégano más deseable para las personas que viven en zonas remotas de montaña con poca vegetación.

Tanto la mula como el burdégano tienen mucha más resistencia que el caballo, y son más resistentes a parásitos y enfermedades, requieren menos alimentación para estar sanos, tienen los cascos más resistentes que los caballos, y tienen un increíble sentido de auto-conservación que los mantiene a salvo, lo que a menudo les hace parecer, falsamente, tozudos. El caballo tiene un reflejo de huida cuando se asusta y el asno tiene más un reflejo de pánico que lo paraliza; las mulas y los burdéganos pueden mostrar ambos reflejos de huida y paralización, dependiendo de su propia personalidad única y la situación dada.

A la hora de criar mulas, ya que los burros machos son generalmente más pequeños y de constitución más ligera que los caballos, las crías de la mula son generalmente más pequeñas que los potros del caballo y la yegua tiene mucho menor problema al parir. Cuando se crían burdéganos, uno necesita ser cauto, ya que las burras son más pequeñas y de constitución más ligera que las yeguas. Un gran semental podría producir un potro que sería demasiado grande y difícil para que la burra pueda parirlo. Encontrar un progenitor de similar tamaño es mucho más importante en el caso de los burdéganos. Es más difícil para una burra asentarse después de ser criada con un semental que lo es para una yegua después de ser criada por un burro, por lo que criar burdéganos puede llevar mucho más tiempo”.

 

Fuente: https://www.luckythreeranch.com/espanol/lucky-three-ranch-training/mule-facts/

 

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